martes, 8 de diciembre de 2015

Centrifugada

Ir a la lavandería y descubrir que tu cabeza 
está en un programa de centrifugado.



Lisboa


Hoy he visto una exposición sobre la luz de lisboa, en la que explican por qué esta ciudad resulta tan atrayente para la gente, sobre todo pintores, fotógrafos, poetas, y otros artistas. Todo con una explicación científica sobre los efectos de la luz, los materiales principales en las calles de Lisboa y los colares de las fachadas. No sé si será la luz, pero a mi esta ciudad me tiene totalmente atrapada. Me encanta caminar e ir descubriendo cosas nuevas. En el suelo una estrella, una calle sobre la que he leído en algún libro, una casa color limón, una frase que me persigue...




sábado, 28 de noviembre de 2015

inspiradoras

Últimamente he ido descubriendo algunos ilustradores e ilustradoras que quiero compartir porque su trabajo me parece especial, delicado, sincero...imágenes sencillas que te transportan o te cuentan una historia, relatos de un día normal en una vida cualquiera.... 

Kreh Mellick





 Lieke Van Der Vorst













domingo, 22 de noviembre de 2015

pinos y lluvia

Recoger agujas de pino bajo la lluvia. 
Recordar los paseos bajo las secuoyas gigantes, las canciones susurradas en la poza de los deseos.
Recuperar un trabajo que me hizo feliz aprender, repetir y enseñar. 
Reciclar las cosas bonitas de la naturaleza. 

 



Ventanas por correo








Estas son las últimas tarjetas que he hecho. Ventanas y más ventanas, lo sé, pero me encanta mirarlas e imaginar todo lo que podría estar pasando al otro lado, todas las historias que podrían contar. Estas viajan a España, y desde allí....



miércoles, 11 de noviembre de 2015

mar en calma

Cuando voy al mar siempre siento que el agua llena en algún sitio de mi cuerpo un hueco vacío, que las olas entran y salen como en una playa, y modifican mi paisaje interior. Suelo sentirme triste mirando como la marea cambia, como sube hasta que no queda playa. La última vez que fui a la playa pensé en Marineros Poetas, en barcos hundidos, en viajes sin retorno, en Cuentos para ir a dormir, en canciones de cuna para los recién llegados...
Un dibujo pensando en el Mar y en los viejos amigos que viven lejos. Una banda sonora para una nueva vida. 








B i e n v e n i d o   N e o

miércoles, 21 de octubre de 2015

a cidade com janelas


...sigo atrapada entre balcones y persianas...






tengo goteras en la cabeza

suenan como cualquier otra gotera, pero tienen color ceniza, y huelen a bosque de robles. Puede que sea por la lluvia que ha visitado Lisboa estos últimos días, o porque echo de menos algunas cosas. A lo mejor es el sonido de la incertidumbre, o de la soledad. No lo sé, pero tener goteras me hace pensar en pájaros. 







jueves, 15 de octubre de 2015

Un cambio de ruta

hace cinco semanas me mudé a una de las ciudades más bonitas que conozco, una ciudad que llena los paseos con colores y el aroma de la comida recién hecha, una ciudad con un idioma nuevo, con rostros nuevos, una ciudad donde espero sentirme como en casa, algún día. Por ahora la recorro, la escucho, la siento, la hablo, la dibujo... Lisboa no es una ciudad cualquiera, y tampoco la elegí por cualquier motivo. Tenía varias cosas de las que me apetecía disfrutar cada día: el río-mar, que aporta a las calles una brisa con olor a pescado que me chifla; los azulejos y las calles llenas de colores, de ventanas, de historias; el fado, que vayas donde vayas está presente..... y el baile. Cuando dejas tu ciudad, y tu país, renuncias a muchas cosas, que sabes que echarás de menos, pero al irme sabía que no estaba dispuesta a renunciar al baile. Y en Lisboa se baila mucho. Así que es la ciudad perfecta para mi. Decadente, melancólica, soñadora, romántica.... no se me ocurren 1000 cosas que podrían ir mal! :)

Una de las cosas que más me gusta, además de compartir piso con la chalada de mi prima, son las ventanas. Sé que hay ventanas en todas partes, pero por alguna razón, aquí me fijo más. Las ventanas me acompañan en mis búsquedas de trabajo, en mi camino a clase, en el bus cuando voy a bailar, en mis paseos a Alfama, en mis tardes mirando por la ventana, las del edificio de en frente. Quién lo diría.... las ventanas abren las puertas de mi imaginación, podeis asomaros a mirar





martes, 4 de agosto de 2015

Para un día espacial...

especial
especiado
esperado
esperanzado
danzado
cantado
contado
contento
lento

...para un día a fuego lento...





sábado, 1 de agosto de 2015

...







en el jardín había una casa, en la casa una gallina, bajo la gallina...

...bajo la gallina 8 pollitos, negros y amarillitos. 

Al principio del verano, casi todas las gallinas que vivían en nuestro jardín fueron devoradas por algún animal salvaje. Casi no dejó rastro, excepto el vacío y el silencio en el gallinero. Los primeros días después de la tragedia, estábamos convencidos de que no había sobrevivido ninguna, ni siquiera los pollitos que una de las gallinas estaba criando. Pues bien, poco a poco fueron apareciendo las asustadas supervivientes. Tres gallinas histéricas y alteradas. Unos días más tarde, siguiendo a una de ellas, mi padre encontró un nido. Un nido anterior a la masacre, un pequeño nido que guardaba en su interior un pequeño pollito. Trasladamos a la mamá protectora y a su cría al gallinero, y durante días disfrutamos de verlos, al pequeño crecer y a la madre cuidar, proteger, defender y atacar a todo aquel que se acercase demasiado. Estaba protegiendo la vida que había conseguido crear durante aquellos días tan tristes. Pero eso no fue todo. La balanza se ha compensado un poquito más. Hace solo una semana nacieron ocho preciosos polluelos, que se pasean por el jardín siguiendo a mamá gallina a todas partes. Si la mamá se pone en guardia, todos los pollitos callan, estiran el cuello y miran hacia los lados, como hace ella. Con sus grandes patas remueve el terreno para que los pequeños puedan comer las delicias de la tierra, y cuando el sol comienza a esconderse, todos vuelven juntos a casa, juegan sobre su madre hasta que se hace de noche, y bajo sus plumas, se quedan dormidos.

Después de pasar unos días fuera, Ahihayagua tiene la manía de sorprenderte con algo inesperado, de recordarte que todo aquí tiene vida y sigue adelante, tanto, que al volver tienes la sensación de haber estado años fuera. ¿Cómo será regresar después de una larga temporada? ¿Cuántas cosas cambiarán? ¿Cuántos momentos me perderé?...